La Ética Cristiana

Si queremos hablar sobre citas bíblicas que hablen sobre la ética cristiana debemos de entender, por supuesto, que es exactamente la “ética cristiana” y como difiere esto del termino más general que nosotros conocemos simplemente como la “ética” o la “moral.”

Para algunos este podrá parecer una tarea innecesaria, pero la verdad es que se puede observar que muchas veces se habla de ética dentro del contexto del cristianismo de una forma errada.  Por ejemplo, escuchamos a nuestros pastores exhortarnos a comportarnos éticamente, y cuando alguien en la iglesia hacen algo ilegal, lo criticamos porque ese hermano no se está comportando de una forma moral o ética.

Lo legal vs. lo ético

Por eso, uno tiene que entender primero que la ética y el comportamiento legal son dos cosas distintas.  Si decimos que un hermano no actuó éticamente al no pagar todos sus impuestos, en realidad lo que esta persona hizo fue algo ilegal.  Sí hay, por supuesto, implicaciones éticas en tal conducta, pero creo que cualquier evaluación que hagamos, debemos ser más precisos en terminologías.

Hay situaciones también en que las personas pueden hacer algo que no sea ético, pero que a la misma vez sea algo completamente legal.  Por ejemplo, si se promociona un proyecto de construcción de viviendas con vista a ayudar a aquellas personas de bajos recursos económicos, pero después se llega a la conclusión que lo que realmente se quiso hacer fue demoler casas antiguas para construir viviendas para la clase media; entonces, tal proyecto pudo ser absolutamente legal, pero su promoción no fue nada ético.  No todo lo que es legal es entonces ético.

La ética secular vs. la ética cristiana

En el ejemplo anterior del hermano que se le critica por no pagar todos sus impuestos, o en casos o situaciones similares, muchas veces se hacen evaluaciones negativas de comportamiento antiético basados en una definición inapropiada de lo que es la ética cristiana.  Como vimos anteriormente, no pagar los impuestos no solo es un comportamiento antiético sino además ilegal, pero en este sentido este comportamiento antiético se puede usar de una forma más general, no hablando exactamente de un tipo de comportamiento anticristiano, es decir, acciones que van en contra de nuestros valores morales cristianos.

En otras palabras, dentro del contexto del cristianismo, muchas veces hacemos evaluaciones éticas seculares pensando quizás indirectamente en la ética cristiana, pero hay una diferencia entre estas dos.

Definiciones

El diccionario de la Real Academia Española define “ética” de la siguiente forma:

  1. adj. Perteneciente o relativo a la ética. 2. adj. Recto, conforme a la moral. 3. m. Desus (nombre masculino desusado). Persona que estudia o enseña moral. 4. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida.  Ética profesional, cívica, deportiva.  5. f. Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.

De acuerdo a Wikipedia, la ética “es la rama de la filosofía que estudia lo correcto o equivocado del comportamiento humano.”   Lo correcto o lo equivocado tiene que ver en contexto con las relaciones humanas, pero la ética cristiana no solo se limita solamente al estudio y evaluación de las relaciones que los cristianos tenemos con otros, sino también con la relación apropiada que debemos de tener para con Dios.

Wikipedia asimismo menciona que la ética cristiana “radica en la práctica del bien y de las buenas obras, tal como lo manda Jesucristo en el Evangelio.”  Entonces, la evaluación positiva del comportamiento humano no depende necesariamente de lo dicen o piensan nuestros profesores, políticos o artistas de Hollywood, sino depende de lo que Dios realmente piensa de nosotros, de acuerdo a las palabras reveladas y clarificadas por nuestro Señor Jesucristo.

La opinión de nuestra cultura contemporánea debe ser tomada en cuenta, todo debe examinarse, pero no todo debe imitarse.

Una ética cristocéntrica

Entonces, nuestra ética es “cristiana” porque proviene de aquellas normas de comportamiento que “Cristo” nos enseñó.   Por supuesto, como el Antiguo Testamento está incluido en nuestra Biblia, las concepciones y definiciones que los antiguos profetas usaron también son relevantes.

Pero lo importante para nosotros, a diferencia de nuestros amigos judíos, es que nuestra comprensión y aplicación de la ética proviene de nuestro Señor Jesucristo, tal como Él las entendió, y creemos con todo corazón, que este entendimiento es compatible con las enseñanzas de los otros autores del Antiguo y Nuevo Testamento.

Entonces, la ética cristiana es diferente a la ética secular con respecto a su definición, pues proviene de las normas morales que Jesucristo impartió a su pueblo; y con respecto a su aplicación, porque concierne al comportamiento no solo con respecto a otros seres humanos, sino también con respecto al comportamiento apropiado para con Dios.

Los 10 Mandamientos

Uno de los primeros pasajes que podríamos mencionar aquí son los 10 mandamientos en se registraron originalmente en Éxodo 20: 1-17 y en Deuteronomio 5: 6-21.  Los cuatro primeros mandamientos tienen que ver con las responsabilidades que nosotros tenemos para con Dios, y los seis restantes tienen que ver con nuestras obligaciones que tenemos con respecto al prójimo.

Los dos más grandes mandamientos

Cuando a Jesucristo se le pregunto cuál era el más grande de los mandamientos, el Señor respondió que el más grande era amar a Dios sobre todas las cosas y que el segundo era similar, es decir, amar a tu prójimo como a ti mismo.  De estos dos dependen toda la ley mosaica y la de los profetas (Mateo 22:34-40).  Aquí vemos también un paralelo con los 10 mandamientos, las responsabilidades que tenemos para con Dios y para con nuestro prójimo, pero en este caso, en vez de emplear la palabra “responsabilidad,” Cristo uso la palabra “amor”.

La preeminencia del amor

Para el apóstol San Pablo, el amor era también una de esas virtudes importantísimas de tal forma que le dedico todo un capitulo para hablar prácticamente de este mandato: 1 Corintios: 13.  Este pasaje bíblico no es solo uno de los pasajes más hermosos dentro del cristianismo, sino que tiene también un lugar importante dentro de la literatura mundial.

Noten que describí al amor como un mandato, no meramente como un sentimiento o emoción pasajera.  Cuando amamos a Dios, por ejemplo, lo debemos hacer con todo el corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas (Marcos 12:30).  El amor no es solo un sentimiento temporal que viene y que se termina con una canción bonita o después de haber pasado al altar; es una cualidad que puede transformar al ser humano permanentemente.

No es tampoco un tipo de amor que depende en las circunstancias.  No depende en que otros “te caigan bien”, ni siquiera depende en que “te traten bien” primero.  No es un tipo de amor reciproco.  Es un amor completamente incondicional — aun cuando otros se traten de aprovechar de ti por ser creyente.  Tenemos que amar al prójimo incondicionalmente, así como Dios nos ama a pesar de que nosotros también somos pecadores.

Por eso será que el amor, junto con la fe y la esperanza, permanecerán para siempre, pero el mayor de estos es el amor (1 Corintios 13:13).

La obra del Espíritu Santo

Si habláramos de un tipo de amor sin fe en Cristo, estamos hablando de un tipo de amor fraternal, carnal o sentimental.  Por eso es importantísimo entender que el tipo de amor perfecto, el Ágape que menciona la Biblia, es producto de una relación personal con Cristo.  Es el Espíritu Santo quien produce en nosotros esa capacidad de amar, de tener bondad, de ser mansos en nuestro diario tratar con otras personas. (Aunque hay veces vamos a fallar y nos falte la paciencia, Dios nos va a dar la victoria al final).

Pablo explica esto de una forma sencilla pero efectiva: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).  Esto es importante, porque la Biblia no nos da solamente una serie de reglas y principios acerca del comportamiento que considera apropiado, sino nos dice como obtenerlo y sobre todo como vivirlo:  Con la ayuda de Dios, que comienza con una relación apropiada con Cristo, y su obra santificadora por medio del Espíritu Santo.

Amén.

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